Cáncer de Hígado: diagnóstico, tratamiento y soluciones con cirugía hepática

El cáncer de hígado es una enfermedad que afecta al funcionamiento de este órgano, pero hoy en día existen tratamientos quirúrgicos que ofrecen resultados muy positivos para muchos pacientes. Gracias a los avances en técnicas como la resección hepática y el trasplante de hígado, es posible abordar esta enfermedad de manera efectiva, mejorando significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

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¿Qué es el cáncer de hígado?

El cáncer de hígado ocurre cuando las células hepáticas comienzan a crecer de manera anormal e incontrolada. A pesar de su complejidad, los avances en cirugía permiten a muchos pacientes recuperarse con éxito. El hígado, además de ser un órgano con importantes funciones metabólicas y de depuración, tiene una notable capacidad de regeneración, lo que lo convierte en un candidato ideal para la cirugía en determinados casos. Entre los tipos de cáncer de hígado, el carcinoma hepatocelular es el más común, seguido de otros menos frecuentes como el colangiocarcinoma y las metástasis hepáticas.


Las opciones de tratamiento del cáncer de hígado dependen del estadio en el que se encuentre la enfermedad y del estado general de salud del paciente. A continuación, exploraremos los principales factores de riesgo, síntomas, así como las opciones de tratamiento más efectivas, destacando el papel crucial de la cirugía hepática para ofrecer las mejores posibilidades de recuperación.

Causas y factores de riesgo del cáncer de hígado

Comprender estos factores de riesgo es crucial para implementar estrategias de prevención. Existe una solución quirúrgica que ha mostrado ser eficaz en el manejo de estos tumores: la cirugía hepática. Esta intervención permite eliminar el tejido afectado, manteniendo la funcionalidad del hígado gracias a su capacidad de regeneración. La cirugía hepática se presenta como una opción curativa en un número significativo de casos, destacando la resección hepática y el trasplante de hígado como las principales alternativas para tratar el cáncer de hígado.

Síntomas del cáncer de hígado: Cómo identificar la enfermedad en sus fases iniciales

En muchos casos, el cáncer de hígado no presenta síntomas en sus etapas tempranas, lo que dificulta su detección temprana. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer una serie de signos y síntomas que deben ser evaluados por un especialista:

Estos síntomas, si bien no son específicos del cáncer de hígado, requieren una evaluación médica exhaustiva, ya que podrían indicar la presencia de un tumor o de una enfermedad hepática avanzada. Ante la sospecha de cáncer hepático, el diagnóstico rápido y preciso es esencial para evaluar si el paciente puede ser candidato a cirugía.

Dr. Rubén Ciria Bru: Cirujano especializado en cirugía hepática

El Dr. Rubén Ciria Bru es un cirujano con amplia experiencia y reconocimiento en el campo de la cirugía general y del aparato digestivo, con dedicación en intervenciones hepáticas, biliares y pancreáticas. Con más de 10 años de trayectoria profesional y formación avanzada en centros de referencia internacional, se ha consolidado como experto en técnicas quirúrgicas complejas para el tratamiento del cáncer de hígado.

Su filosofía de trabajo se centra en ofrecer un enfoque personalizado y humano, donde el bienestar y la calidad de vida de sus pacientes siempre son la prioridad.

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Cirugía hepática: tratamiento para el cáncer de hígado

La cirugía hepática es el tratamiento de elección para muchos pacientes con cáncer de hígado, especialmente en estadios tempranos. Existen dos tipos principales de cirugía para tratar el cáncer de hígado:

Resección hepática

La resección hepática implica la extirpación de la porción del hígado afectada por el tumor. Es ideal para tumores únicos y en pacientes con buena función hepática. El hígado tiene una notable capacidad de regeneración, lo que permite que el tejido sano restante pueda asumir las funciones del órgano después de la cirugía. Este tipo de intervención se realiza a menudo mediante técnicas laparoscópicas, que reducen el tiempo de recuperación y las complicaciones postoperatorias.

Trasplante de hígado

El trasplante de hígado es una opción para pacientes con cirrosis avanzada o cuando el tumor no puede ser extirpado con seguridad. Consiste en reemplazar el hígado afectado por uno sano proveniente de un donante. Este procedimiento es curativo en muchos casos, pero requiere una cuidadosa selección de los pacientes y disponibilidad de donantes compatibles.

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Recuperación y rehabilitación después de una cirugía hepática

El proceso de recuperación depende del tipo de cirugía realizada. En el caso de resección hepática, los pacientes suelen permanecer en el hospital entre 5 y 7 días, mientras que los trasplantes requieren hospitalizaciones más prolongadas y un seguimiento más intensivo.

Tras la cirugía, el cuidado postoperatorio incluye:

Preguntas frecuentes

La cirugía hepática es necesaria cuando el cáncer se encuentra en estadios tempranos, el tumor está localizado y no ha invadido estructuras vitales. También se recomienda en pacientes con buena función hepática, ya que permite extirpar la parte afectada del hígado, manteniendo la capacidad regenerativa del órgano.

Además de la cirugía, existen varias opciones de tratamiento según el estadio y características del tumor. Estos incluyen:

  • Terapias dirigidas y quimioterapia: Medicamentos que ralentizan el crecimiento tumoral.
  • Ablación: Uso de calor, frío o sustancias químicas para destruir el tumor sin cirugía.
  • Embolización: Intervención que bloquea el flujo sanguíneo hacia el tumor para reducir su tamaño.

Antes de someterse a una cirugía hepática, el paciente pasa por un exhaustivo proceso de evaluación que incluye análisis de sangre, estudios de imagen como la resonancia magnética o el ultrasonido, y en algunos casos, biopsias. Esta evaluación ayuda a determinar la salud general del hígado y planificar el procedimiento quirúrgico más adecuado.

Tras una recuperación exitosa, la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales y experimentan una mejora en su calidad de vida. Dependiendo del tipo de cirugía y del estado general del paciente, es posible que necesiten seguir ciertas recomendaciones dietéticas y de estilo de vida para mantener la salud hepática a largo plazo.