Después de un diagnóstico de cáncer de páncreas, una de las preguntas más urgentes es si el tumor se puede operar. El paciente puede recibir términos como “resecable”, “borderline” o “localmente avanzado” sin saber exactamente qué implican.
Estas categorías no describen únicamente el tamaño del tumor. Indican principalmente si es posible extirparlo por completo y cómo se relaciona con las arterias y venas próximas al páncreas.
Las guías de la Sociedad Europea de Oncología Médica recomiendan clasificar el cáncer pancreático, tras completar las pruebas de extensión, como resecable, borderline resecable, localmente avanzado o metastásico. La decisión debe revisarse en un comité multidisciplinar.
Antes de hablar de operabilidad: ¿se ha completado correctamente el estudio?
La resecabilidad no debería decidirse a partir de una única ecografía o de una descripción imprecisa.
Habitualmente se necesita una tomografía computarizada con protocolo pancreático y contraste, junto con un estudio del tórax. La resonancia puede aportar información adicional cuando el TAC no es concluyente o no puede utilizarse contraste. También pueden estar indicadas una ecoendoscopia y una biopsia, especialmente si se va a administrar tratamiento antes de la cirugía.
El cirujano no analiza solo si “se ve un tumor”. Estudia:
- La arteria mesentérica superior.
- El tronco celíaco.
- La arteria hepática.
- La vena porta.
- La vena mesentérica superior.
- La presencia de lesiones a distancia.
- La anatomía de cada paciente.
Tumor resecable: la cirugía puede plantearse como parte del tratamiento inicial
Un cáncer se considera resecable cuando no existen metástasis y la relación con los vasos permite prever una extirpación completa con márgenes adecuados.
Esto no significa que la operación sea sencilla ni que el tratamiento termine en el quirófano. La mayoría de los pacientes necesitará un tratamiento sistémico antes o después de la intervención, según las características del caso y el protocolo del comité.
La localización determina la técnica:
- Los tumores de la cabeza suelen requerir una operación de Whipple.
- Los del cuerpo o la cola pueden necesitar una pancreatectomía distal.
- Las lesiones extensas o multifocales pueden requerir una resección mayor en casos seleccionados.
Borderline resecable: la cirugía puede ser posible, pero existe un punto de dificultad
El término borderline no significa que el tumor sea “medio operable”. Describe una situación en la que existe un contacto relevante con vasos sanguíneos o algún otro factor que reduce la probabilidad de conseguir una resección completa si se opera directamente.
Puede existir contacto con una vena que potencialmente puede resecarse y reconstruirse, o una proximidad arterial que necesita una valoración especialmente cuidadosa. Las definiciones exactas varían entre clasificaciones, por lo que la calidad de las imágenes y la experiencia del equipo son esenciales.
En estos pacientes suele plantearse tratamiento preoperatorio. Sus objetivos son:
- Tratar precozmente una posible enfermedad microscópica.
- Observar el comportamiento biológico del tumor.
- Aumentar la probabilidad de una resección completa.
- Seleccionar mejor a los pacientes que se beneficiarán de la cirugía.
Después del tratamiento se repiten las pruebas y el comité vuelve a valorar el caso. La imagen puede no mostrar una reducción espectacular, pero aun así puede existir una respuesta suficiente para reconsiderar la operación.
Localmente avanzado: no es resecable de entrada
Un tumor localmente avanzado no presenta necesariamente metástasis, pero afecta a vasos o estructuras de una forma que impide una extirpación segura y completa en ese momento.
En este escenario, el tratamiento suele comenzar con quimioterapia y, en situaciones seleccionadas, radioterapia. Posteriormente puede repetirse el estudio para comprobar la respuesta.
“Localmente avanzado” no siempre debe interpretarse como una categoría definitiva. Algunos pacientes responden de manera favorable y pueden llegar a ser evaluados para cirugía. No obstante, esa conversión no ocurre en todos los casos y no debería prometerse antes de observar la evolución.
Enfermedad metastásica
Cuando el cáncer se ha extendido a otros órganos, la cirugía del tumor pancreático no forma parte del tratamiento habitual.
La prioridad pasa a ser el tratamiento sistémico y el control de síntomas. Las excepciones son poco frecuentes y deben evaluarse dentro de protocolos o situaciones altamente seleccionadas.
La resecabilidad puede cambiar con el tiempo
La categoría inicial no es una etiqueta permanente. Puede modificarse por:
- La respuesta al tratamiento.
- La aparición de nuevas lesiones.
- Una revisión más especializada de las imágenes.
- La posibilidad de reconstruir una vena.
- La evolución del estado general.
- La identificación de una anatomía diferente a la descrita inicialmente.
Por esta razón, una segunda opinión no consiste simplemente en repetir “operable” o “no operable”. Implica revisar las imágenes originales, comprobar la estadificación y analizar el caso dentro de una estrategia multidisciplinar.
¿Resecable significa curable?
La cirugía ofrece la posibilidad de un tratamiento con intención curativa, pero no garantiza por sí sola que la enfermedad no vuelva a aparecer.
El cáncer pancreático puede presentar enfermedad microscópica que no es visible en las pruebas. De ahí la importancia de combinar la cirugía con tratamiento oncológico y seguimiento.
Un informe que utiliza palabras como “contacto vascular”, “borderline” o “localmente avanzado” debería ser revisado junto con las imágenes, no interpretado de manera aislada.


